

"El máximo logro consistiría en que una película de entretenimiento al mismo tiempo transmitiera, como al pasar, contenidos políticos." (R.W. Fassbinder)
NUEVO CINE ALEMÁN
A comienzos de los años sesenta, el cine de la República Federal
de Alemania se encontraba en una lamentable situación.
A pesar de que las condiciones económicas eran favorables,
porque esos fueron los años del "milagro económico alemán",fuera de
unas pocas excepciones, el cine alemán produjo una mayoría de obras
convencionales, de reducido interés artístico: películas sensibleras con motivos
folklórico-regionales(Heimatfilm)y melodramas, que habían tenido un enorme
éxito de taquilla en los años cincuenta. Pero tras la continua reiteración de
la misma fórmula, los cines comenzaron a vaciarse de manera alarmante. La
industria cinematográfica estaba desorientada. No existían jóvenes libretistas
y directores porque a las nuevas generaciones no se les había dado nunca una
oportunidad, ignorándoselas totalmente.
No obstante, existía un potencial de jóvenes, en su mayoría
estudiantes, dispuestos a lanzarse a la aventura de realizar sus primeros
largometrajes. Sin embargo, no eran tenidos en cuenta por las productoras, que
por otro lado dilapidaban muchísimo dinero en malas películas.
Contra esas circunstancias de la producción cinematográfica
se manifestaron diversos realizadores jóvenes, reunidos en el VIII Festival de
Cine de Oberhausen (febrero de 1962).
Su exigencia de renovación fue favorecida pocos años después
(1969) con el ascenso al poder de los socialdemócratas, encabezados por Willy
Brandt, lo que cambió la política estatal hacia el cine, otorgándole un mayor
apoyo.
Acerca de estos comienzos señala Peter Schamoni: "En
1962, antes del Festival de Oberhausen , nos reunimos y resolvimos manifestar
que no sólo podíamos hacer películas cortas sino también de largometraje.
De aquí surgió el Manifiesto. Lo que nos importaba
fundamentalmente era hacer películas que reflejaran las condiciones sociales de
la República Federal
de Alemania y las propias experiencias personales.
Queríamos hacer películas que fueran documentos para la
comprensión de nuestro tiempo.
Pero a ningún distribuidor o productor se le ocurrió la idea
de encomendarnos películas de largometraje.
El texto colectivo evidencia una voluntad de renovación más
que la propuesta de un programa de acción preciso.
Si bien hay una oposición clara a una situación general de
la industria cinematográfica , los reclamos resultan imprecisos y generales. Resultará
mucho más consistente la acción concreta de los realizadores que a partir de la
creación, tres años más tarde, del Comité del Joven Cine Alemán (Kuratorium
Junger Deutscher Film) y de una política estatal favorable (señalada más
arriba) podrán pasar a la realización de largometrajes.
También la televisión se había convertido en el más
importante coproductor de muchas películas ambiciosas y de gran calidad.
Con su apoyo, por ejemplo, Werner Herzog rodó en 1974"El
enigma de Kaspar Hauser"
,que alcanzara reconocimiento internacional.
Esta situación, que plantea un régimen proteccionista basado
en la financiación estatal y, sobretodo, televisiva, le otorgó a este
movimiento características particulares con respecto a las corrientes de
"nuevo cine" de los años sesenta.
Esta estructura productiva fue la que hizo posible una
política basada en los nuevos valores, política que comenzó en los sesenta y continuó
en los setenta, creando las condiciones necesarias para el desarrollo de una cinematografía
alemana capaz de imponerse en el plano internacional y esbozada, a grandes líneas,
siguiendo el modelo de la "política de los autores" introducida por
la nouvelle vague francesa.
A su vez, estas condiciones de financiación originaban un
condicionamiento y una dependencia justamente de aquella gente a la que se
quería criticar, simultáneamente a una exposición enjuiciadora de la situación
social imperante en el país.
El descontento frente a una sociedad a la que el bienestar
económico había vuelto intelectualmente perezosa, apática, autosatisfecha y
reaccionaria se fue volviendo cada vez más ruidoso y violento, expresándose, al
fin, en los sucesos del '68.
Por ejemplo, R. W. Fassbinder para su film "La tercera
generación" (1978/79), film acerca del accionar de grupos extremistas, no
encontró financiación, negándosele tanto el dinero oficial como el de la cadena
de televisión WDR "por motivos políticos", según
Fassbinder,"pues el redactor encargado de la WDR me dijo que en el filme se
sostiene una opinión que él no comparte, y la cual la cadena televisiva no se
atreve a representar".
Como consecuencia, varios
realizadores buscaron la solución creando sus propias productoras, o
asociándose entre sí, para que les permitiera trabajar con independencia y
mayor libertad creativa y/o temática en sus filmes (como son los casos de
Alexander Kluge, Volker Schlöndorff, Peter Fleischmann,Reinhard Hauff, Edgar Reitz,
Werner Herzog).
Los principales filmes de estos primeros años son:"Adiós
al ayer" (1966) de
Alexander Kluge,"El joven Törless"(1966) de Volker
Schlöndorff -basada en la obra homónima de Robert Musil-,"Tiempo de veda
para los zorros"(1969) de Peter Schamoni,"Escenas de caza en la Baja Baviera "(1969)
de Peter Fleischmann,"Comidas"(1967) de Edgar Reitz ,"Soy un
elefante, madame"(1967) de Peter Zadek.
Se pueden definir
distintas áreas de expresión para este nuevo cine: el Heimatfilm
o, más bien, el anti-Heimatfilm , es decir, aquellas películas
que cuestionan, en analogía con la realidad presente, los valores y conductas
de las comunidades provincianas.
Son ejemplo de ello:"Escenas de caza en Baja
Baviera" de P.Fleischmann ;"La repentina riqueza de los pobres de
Kombach"(1970) de Volver Schlöndorff ;"Mathias Kneissl" (1970/71)
de Reinhard Hauff;"Jaider, el cazador solitario" (1970) de Volker
Vogeler "Te quiero, te mato"(1970/71) de Uwe Brander.
Otro campo fecundo fue el de las adaptaciones literarias de
textos clásicos o contemporáneos, beneficiado por la política estatal y
televisiva que favorece las iniciativas de divulgación cultural.
Son ejemplo de ello: la ya citada"El joven
Törless","El honor perdido de Katharina Blum" (1975),"Tiro
de gracia"(1976),"El tambor de hojalata"(1978/79), todas de volver
Schlöndorff adaptando respectivamente a R. Musil, H. Böll, M. Yourcenar y G.
Grass .De Fassbinder "Effi Briest"(1972/74),"Nora Helmer"(1973),"Deseperación"(1977),"Berlín
Alexanderplatz"(1979/80) según las obras de Fontane, Ibsen, Nabokov y
Döblin respectivamente.
También se puede mencionar la estrecha colaboración entre Wim
Wenders y el escritor Meter Handke, realizando, entre otros filmes, una
adaptación del "Wilhelm Meister" de Goethe para "Movimiento
falso"(1974).
El reciente pasado histórico es abordado también por una
generación nacida durante el período nazi o a fines de la guerra, y a la cual
se le había escamoteado los rastros de ese pasado.
Surge en muchos la inquietud por interrogar(se) por ese
pasado y dejar de considerar al nazismo como un tema tabú (Fassbinder,
Sanders-Brahms, Reitz, Syberberg).
Resulta también de importancia dentro del cine alemán el
surgimiento de un movimiento de realizadoras como consecuencia del movimiento
feminista, que a comienzos de los años setenta se proyecta también en el medio
cinematográfico.
Estas realizadoras se
expresan tanto en el campo práctico como en el teórico, creándose, a través de
un colectivo de directoras y teóricas de cine, la revista Frauen und Film en
1974.
Enmarcadas dentro de
un cine provocativo y militante, tratan en sus películas temas tales como la
lucha por un puesto de trabajo de las mujeres, la división de roles masculinos-femeninos,
la discriminación sexual, el debate sobre la ley de aborto (conocida en
Alemania como "El parágrafo 218"), etc.
Fundamentalmente se cuestionan los clichés en la
representación de la mujer en la pantalla.
Dentro de esta corriente se destacan las realizaciones de
Jutta Brückner ("Sé justa y no temas a nadie", 1975; "Una joven
totalmente abandonada", 1976; "Años de hambre", 1979/80), Doris Dörrie
("En el medio del corazón", 1983; "Hombres", 1985), Heidi
Genée ("Grete Minde", 1977;"1+1=3", 1979), Helma
Sanders-Brahms ("Los últimos días de Gomorra", 1973-74;
"Heinrich",1976-77; "Alemania madre pálida", 1979-80),
Margarethe von Trotta ("El honor perdido deKatharina Blum", 1975;
"El segundo despertar de Christa Klages", 1977; "Las hermanas alemanas",
1981), Ulrike Ottinger ("Die Betörung der blauen Matrosen", 1975;
"Retrato de una alcohólica", 1979), Ula Stöckl ("Nueve vidas
tiene el gato", 1968; "Geschichten vom Kübelkind",1969-70;
"Ein ganz perfektes Ehepaar", 1973)
En los años setenta el cine de la República Federal
de Alemania tiene éxito y cuenta nuevamente con el reconocimiento
internacional, pero paradójicamente las películas de
Fassbinder, Herzog, Wenders o Schroeter(quienes no
pertenecieron en realidad al grupo originario del Nuevo Cine Alemán, pero
rodaron sus películas en inmediata vecindad con aquel) llaman la atención casi
más en el exterior que en su propio país.
Si bien se puede encontrar en Fassbinder un espíritu crítico
y formalmente innovador similar a los directores de este movimiento, en el caso
de Wenders descubrimos una preocupación mayor por los mitos cinematográficos y
por los desplazamientos sensibles de la cámara que por la realidad.
En los filmes de Herzog se nos revelan imágenes, producto de
una fascinación muy fuerte por la visión de objetos y lugares "que nadie
ha visto antes o que los pudiera conocer".Lo mismo ocurre en Schroeter,
que a diferencia de Herzog, encuentra sus imágenes no en la naturaleza sino en
las obras de arte y la cultura occidentales.
A pesar de toda esta variedad de tendencias y motivos,
existe un elemento común compartido por ellos y que consiste en la actitud
hacia la tradición, hacia el cine del pasado y el arte del espectáculo.
Al decir de Herzog:"No teníamos nada y empezamos de la
nada. Todos éramos huérfanos, no teníamos padres de los cuales pudiéramos
aprender."
En el caso de Wenders
apela a constantes referencias al cine norteamericano(Samuel Fuller,Nicholas
Ray, Roger Corman)y adopta la forma del road movie; en Fassbinder
se encuentra una obsesiva referencia a la tradición del
melodrama hollywoodense (en particular DouglasSirk), mientras en Herzog se
puede reconocer la herencia expresionista ("Nosferatu"de1978)
.Kluge, teórico y pionero del cine independiente, doctor en
derecho, novelista y asistente de Fritz Lang , desarrolla un cine heredero de
las propuestas del distanciamiento brechtiano y de la discontinuidad narrativa
de Godard, que sostendrá a lo largo de su carrera "Artistas bajo la carpa
del circo: perplejos" de 1967,"Trabajo ocasional de una esclava"
de 1973).Volker chlöndorff, asistente de Alain Resnais y de
Louis Malle, importa los modos estilísticos de la Nouvelle Vague para
construír un estilo riguroso que conecta el estudio psicológico con el alegato
social y político (
"La repentina riqueza de los pobres de Kombach","El
honor perdido de Katharina Blum","El tambor de hojalata").La
renovación de la producción no supuso, sin embargo, una renovación y un
fortalecimiento paralelos en la distribución y la exhibición. En este sentido,
el cine alemán es un claro ejemplo de lo que F. Casetti
Denominó "desinstitucionalización" del cine.
Con este término intentó definir la situación del cine a
partir de la segunda mitad de los años sesenta, momento en el cual empieza a
difundirse en la literatura cinematográfica la temática de la "muerte del
cine".Este momento de crisis se caracterizó por una drástica disminución
de la producción de filmes, un significativo descenso de afluencia de público a
las salas y el cierre de muchas de ellas, y como nuevo fenómeno, el aumento
vertiginoso del consumo de películas a través de la televisión. Con el término
Desinstitucionalización ,Casetti señala la presencia de tres
fenómenos nuevos, con respecto a los modos establecidos de la institución
cinematográfica:
1. El final de un sistema de producción estructurado sobre
la base del producto medio,pero dividido en más niveles (los filmes de serie A
y de serie B, las películas de autor,etc.), y que constituía un punto de
referencia incluso para el cine moderno
2. La desarticulación y la disgregación de la producción, en
la que, a partir de ahora, sólo cada film en sí mismo (desde el super espectáculo
hasta el film marginal) podrá tener una identidad propia.
3. Pérdida de la capacidad de reunir al público más vasto y
heterogéneo, resultando lógico el desarrollo de una forma de fruición más
aislada y dispersa: desde la especializada(filmes de autor, los de culto en los
cine-clubes, para adolescentes, para mujeres, etc.)hasta la más desatenta,
aplicable a los filmes de la televisión.
Finalmente, cabe mencionar la situación de aquellos
directores experimentales o "no comerciales"(Herbert Achternbusch,
Rosa von Praunheim, Jean-Marie Straub, WernerSchroeter, Vlado Kristl, Werner
Nekes, Robert van Ackeren), quienes, veinte años después del surgimiento del Nuevo
Cine Alemán, se encuentran con que, en el mercado oficial, ya n ohay más
espacio para un film "difícil" (como lo fueron los primeros de Herzog
o de Wenders).
Los directores conocidos y que interesan igualmente en el
mercado norteamericano y europeo consiguen distribución a través de la
"Filmverlag der Autoren", pero los más arriba citados, tienen que
organizarse para confrontar con una estructura económica y estética ya
establecida, recibiendo sólo el apoyo de directores comoA. Kluge, R. Hauff o V.
Schlöndorff a través de sus propias productoras, marcándose institucionalmente
una clara división entre directores "profesionales" y los
"undergrounds". Consecuencia de ello es, nuevamente, el difícil
acceso por parte del público a las nuevas expresiones cinematográficas?


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